Introducción
En uno de los cuatro documentos orientativos, del Foro de Debate Nacional, el titulado "Ciudadanía vasca", aparecen, junto a una serie de datos demográficos y estadísticos, diversos análisis sobre las diferentes formas de sentimiento nacional y adhesión comunitaria. Valiéndonos de todos estos datos, y presentándolos en dos columnas para su estudio, hemos elaborado la lista de factores a favor y en contra.
Lo que sabemos hasta ahora es lo siguiente: por encima de cualquier muga impuesta por la fuerza a nuestro territorio, y desde antes de que se conocieran jurisdicciones documentadas, Euskal Herria ha existido como pueblo, viviendo prácticamente en el mismo espacio territorial. Que el pueblo del euskara esté geográficamente situado en camino de paso de otros pueblos ha supuesto que en diversas épocas muchas gentes de distintas culturas y lenguas hayan atravesado o se hayan establecido en nuestro territorio.
Los ejemplos más recientes de ese fenómeno son, por un lado, la marea inmigratoria que se produjo al amparo de la industrialización en los siglos XIX y XX, y, por otro, en la actualidad, la cantidad de personas inmigrantes procedentes del tercer mundo. Ambas han tenido y tienen una influencia global específica en la actitud y composición de la población de distintas provincias y comarcas. A este apartado debe añadirse el de la realidad de la diáspora vasca.
En ese sentido, al carecer históricamente del suficiente poder y herramientas políticas, Euskal Herria no ha podido ni euskaldunizar ni nacionalizar equilibradamente, de forma integradora, a esa población. De ahí, tras la asimilación de los dos estados colindantes durante siglos, el conflicto entre la imposición de ciudadanía española/francesa y la voluntaria adhesión nacional vasca.
Casi como haciendo frente a aquél lema de una época, "ciudadanos, ciudadanas del mundo", el factor que más incide en nuestra vida es la contradicción que se produce entre la globalización y las identidades locales. O dicho más concretamente, mientras el poder, la riqueza y las redes de la información se encuentran estructuradas a nivel global-general, la experiencia, la democracia, la identidad y la personalidad son locales.
Tomando a Euskal Herria en su conjunto, y conociendo quién, dónde y cómo se vive, existen elementos comunes que analizar y profundizar para superar la marginación, desequilibrios y desigualdades que se dan en nuestra tierra.