Introducción
Tierra, territorio, territorialidad, cuerpo, ubicación, lugar de trabajo y morada de todo Pueblo. Imagen de la tierra, pulmón y lugar de consuelo de los ciudadanos.
Lo aportado por la tierra, suficiente alimento para todos. ¿Hay algo que no sea nuestra tierra? Sin tierra vasca no existen ciudadanos vascos. ¿cómo podemos apoyar la personalidad cultural? ¿De qué modo podemos asegurar una actividad socio-económica equilibrada y poder vivir y desarrollar el futuro como Pueblo? La tierra vasca se encuentra perforada, contaminada y casi nunca en provecho de las necesidades sociales. Y en este expolio de los recursos naturales, nos hemos tragado las tierras apetitosas junto con la persistente actividad constructiva de infraestructuras y edificaciones de dudosa eficacia, concentrando en el espacio las actividades y organizando el territorio en beneficio de los economicistas. Aquí enormes parcelas de cemento pobladas y allí espacios desiertos despoblados y privados de toda actividad. Esto jalona nuestra dirección, a menudo sin retorno.
La construcción del pueblo, el Territorio posee un estrecho vínculo con la actividad socio-económica de los autóctonos. Sin embargo, constatando que el pilar socioeconómico conforma el poder desarrollar las condiciones de vida adecuadas y políticas socio-económicas que garanticen los mínimos derechos sociales y económicos, hoy nos encontramos con graves problemas para alcanzar este objetivo. El ejemplo del sector primario puede servir para otros: Aunque la agricultura y la pesca vivas y equilibradas sean el sostén natural del territorio y del mar, la evolución económica de los últimos tiempos ha originado tanto el expolio y la explotación de los recursos naturales (tierra, agua, paisaje...) como la explotación de los individuos.
Por otro lado, las tendencias neoliberales actuales causan desequilibrio y explotación populares que están extendiéndose a todos los sectores: En todos los sectores laborales el trabajo es cada vez más precario, la pobreza cada vez más extendida -bien que oculta-, las desigualdades entre ciudadanos vascos son cada día más visibles, los inmigrantes resultan, junto con la mujer y la juventud, los sectores más castigados...
Y para dar respuesta a esta cruda realidad, no disponemos de políticas económicas propias del país, debido a que Euskal Herria se halla fuertemente dividida por el ordenamiento político-institucional. Asimismo, son Madrid y París quienes elaboran las leyes que afectan al espacio socio-laboral. Es más, Francia y España delegan cada vez más poder de decisión en Bruselas. Podemos citar, a modo de ejemplo, la resistencia que el Gobierno español muestra frente al hecho de que el gobierno autonómico está tomando iniciativas en el campo socio-económico.
En este sentido, el conflicto incesante habido en las relaciones financieras crea una notoria inseguridad, pues el concierto económico no es sino resultado de subordinación y dependencia. Estamos obligados a abonar el cupo al Estado, nos guste o no en qué lo invierte, apoyando de esta manera los gastos no transferidos. Iparralde hasta carece de dicho sistema, ya que el Estado monopoliza todas las competencias.
Asimismo nos resultan preocupantes las consecuencias que en los últimos siglos la evolución económica ha originado en la ubicación demográfica: el interior de Iparralde se ha despoblado, mientras en Nafarroa Garaia y Araba la población se ha concentrado en torno a núcleos urbanos. Por otro lado, la baja tasa de nacimiento nos obliga a investigar sobre sus factores, principalmente teniendo en cuenta los cambios que debemos observar tanto en la organización familiar y del mercado laboral como en las políticas de cara a la familia, con ánimo de invertir la situación.
En la evolución demográfica, nos es preciso analizar las medidas que vamos a tener que aplicar a los inmigrantes, cuya afluencia va a ser cada día más importante en un futuro próximo, para así lograr que su integración resulte digna, ya que Euskal Herria con el marco actual no puede decidir absolutamente nada.
Por otro lado, es de subrayar la desregulación económica originada por la globalización neoliberal y algunos organismos mundiales (OMC, FMI, ...), que la Unión Europea la hace suya. Este fenómeno abre puertas a las estrategias de las multinacionales, produciendo riesgos a la industria y servicios que son nuestra principal actividad. Es más, los organismos del país nunca han desarrollado políticas propias.
En los servicios públicos, por ejemplo, es absoluta la tendencia privatizadora, primeramente en las empresas y posteriormente en servicios sociales.
Y nunca debemos olvidar la situación de la mujer: a pesar de los progresos, la mujer debe desarrollar casi siempre doble trabajo, lo que supone un grave obstáculo para su participación social, política y de ocio. La situación que padecen en el mercado laboral es más dura que la de los hombres, hay que constatar que las mujeres conforman mayoría en la pobreza, y que ésta se agrava aún más en el seno de las familias monoparentales.
De todos modos, también se dispone de focos de fuerzas que puedan hacer frente a los factores negativos. Respecto al territorio, el concepto de sostenibilidad va ganando terreno progresivamente, aunque se trata de un tema que requiere reflexionar, pues la sostenibilidad, por encima de todo, exige un cambio de dirección mantenida hasta la fecha. Ocupa y preocupa cada vez más la necesidad de denunciar el lamentable estado del mercado laboral e imponer políticas favorables a la sociedad. El nivel de formación de la juventud y, en general, de los trabajadores es aceptable.
Ante la presión de las multinacionales, hay una presencia notable de pequeñas y medianas empresas, hay tradición y tendencia al cooperativismo, que, acogiéndose a sus principios iniciales, pueden resultar la base para fortalecer y diversificar nuestra actividad. Asimismo se está extendiendo un tipo diferente de consumo y la propensión a consumir productos del país.