Identidad Cultural

Introducción

Las personas somos seres vivos con cultura. Y es la cultura también la que convierte en pueblo a un grupo humano. Es por eso por lo que es fundamental, tanto para el desarrollo personal como para el colectivo, disponer de los instrumentos necesarios para crear, adquirir y desarrollar la cultura.

Euskal Herria se ha encontrado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia desprovista de los medios necesarios para su desarrollo cultural. Siendo un pueblo pequeño y pobre, quedó impedido también cuando, con el nacimiento del estado moderno, otras culturas populares tuvieron su propio renacimiento y se convirtieron en culturas nacionales. Así, fenómenos como la extensión de la cultura escrita, la universalización de la escuela, la expansión de los medios de comunicación o la llegada de nuevas poblaciones y modelos culturales, que en principio podían ser oportunidades para el desarrollo cultural, se convirtieron en amenazas para la cultura vasca, al quedar ésta desprovista de los medios necesarios para poder hacer frente a los cambios que dichos fenómenos suponían.

Hoy en día, a esas tendencias que nos vienen de antaño se suman nuevos retos.

Los cambios sociales ligados a la globalización, así como la transformación tecnológica provocada por la digitalización, están suponiendo un contacto intercultural y un ritmo de cambio de los modelos culturales nunca conocidos hasta ahora. De todo ello se pueden derivar numerosas amenazas, pero también nuevas oportunidades. Para los pueblos que no alcancen a integrar los nuevos contenidos y formas culturales de manera crítica y enriquecedora, las amenazas serán mayores, corriendo el riesgo de ser barridos por la ola globalizadora. Para aquellos otros que estén en condiciones de hacer una selección propia y de integrar lo nuevo de modo constructivo en su propia cultura, se abrirán nuevas posibilidades. Es por eso que necesitamos, de un lado, estructuras culturales que nos permitan crear, adquirir y desarrollar la cultura: dicho con otras palabras, un espacio cultural vasco; y de otro lado, un universo simbólico a partir del cual podamos enriquecernos con las nuevas aportaciones propias y ajenas: es decir, la cultura vasca.

Es ahora necesario realizar un diagnóstico profundo y sin complejos de las condiciones en las que nos encontramos para afrontar tanto el presente como el futuro, y para ello hemos de atender a tres ámbitos de primer orden para la dinámica cultural: práctica cultural y comunicativa, educación, y lengua.

Las prácticas culturales y comunicativas son hoy en día de gran importancia para la creación y transmisión culturales. Por medio de ellas se reproducen y actualizan nuestros productos culturales, se crean nuevos productos, integramos los de otros, y nos comunicamos entre nosotras y nosotros. En este ámbito se han dado pasos importantes, pero existen límites y obstáculos evidentes.

También hemos avanzado de manera significativa en el terreno de la educación, pero no disponemos aún de un sistema educativo propio que nos permita formar a las y los estudiantes, niñas, niños, jóvenes y adultos, de acuerdo a las necesidades y condiciones de la sociedad vasca. Ello perjudica, de un lado, a la propia sociedad.

Pero también a aquellas personas que no salen del sistema educativo preparadas para esa sociedad.

En lo referente a la situación del euskara, digamos que se ha conseguido frenar el retroceso lingüístico, así como enterrar la percepción de que nuestra lengua milenaria no servía para los tiempos modernos. Se ha avanzado mucho tanto en el corpus como en el estatus de la lengua. Pero si bien esto es cierto en términos generales, las diferencias entre los territorios de Euskal Herria son radicales. Asimismo los avances no han sido lo suficientemente grandes como para superar la situación de diglosia, y estamos aún muy lejos de conseguir que el euskara sea la lengua que nos una a todas las vascas y vascos.

Tal y como se deduce del diagnóstico realizado, Euskal Herria tiene grandes problemas para desarrollar su identidad cultural y para hacer frente al futuro.

Algunos de esos problemas son amenazas provenientes del exterior (por ejemplo, las políticas de los estados español y francés), pero otros tienen más que ver con nuestras propias limitaciones y debilidades. De otro lado, no todo lo que proviene del exterior es amenaza, también surgen nuevas oportunidades, que vienen a sumarse a las fortalezas con las que contamos para hacer frente a la realidad.

Finalmente, digamos que algunas de las amenazas y debilidades que citamos son comunes a los tres ámbitos de estudio analizados (actividad cultural y comunicativa, educación y lengua), mientras que otros son específicos de cada uno de ellos.

Otro tanto sucede con las oportunidades y las fortalezas.