Estructura política de Euskal Herria

Introducción

En el inicio de un nuevo siglo, el Pueblo Vasco sigue buscando un espacio político entre los estados y naciones del mundo.

Los Estados ahora existentes, especialmente Francia y España, no admiten la posibilidad de que un pueblo que se asienta en sus dos territorios, pueda avanzar hacia un "estatus" diferente a los ahora existentes.

No admiten nuevas formas de relación y organización política, que puedan cuestionar los mapas de los actuales estados-nación Los cambios producidos en la parte final del pasado siglo, y que han afectado incluso a otros Estados y Naciones de la vieja Europa, permitiendo en su mayoría transiciones pacíficas a nuevos entes políticos, no se aceptan como modelos aplicables a nuestro pueblo.

Estos Estados tratan de frenar cualquier discusión o toma de decisión interna, que se plantee en torno al reconocimiento de derechos políticos a los vascos.

En su empeño, cada vez más tratan de que las instancias internacionales, construidas a la medida de los Estados que las conforman, avalen su pretensión de que no se puedan modificar las fronteras que Francia y España se han dado. Por ello y para ello, propugnan la existencia de un derecho de autodeterminación que no pueda aplicarse a los Estados de occidente.

No obstante, el movimiento interno que el pueblo vasco protagoniza condiciona de forma importante la política actual de los Estados.

En el norte de Euskal Herria, las posiciones que desde el País Vasco reclaman un espacio común y diferenciado para este pueblo, cuentan cada vez con más apoyos personales e institucionales. La reivindicación de un Departamento propio suscita cada vez más adhesiones, y se contempla como una reivindicación necesaria para el desarrollo político, social y económico de Iparralde.

En el sur de Euskal Herria la situación es más conflictiva. Desde los aparatos del Estado, se ha tratado de trasladar un enfrentamiento al seno de la sociedad vasca, pretendiendo generar una división en dos comunidades. Además la persistencia de una violencia política de doble dirección, condiciona el debate político de forma importante.

Es evidente que coexisten en nuestra sociedad proyectos nacionales diversos, sin embargo se constata que una parte importante de la sociedad vasca no se adhiere a los actuales marcos políticos estatales, que por uniformes y unitarios no permiten la expresión diferenciada que el Pueblo vasco viene reclamando desde antiguo.

Los instrumentos políticos vigentes en los últimos decenios, Constitución, Estatuto de Autonomía y Amejoramiento del Fuero, no han permitido integrar las aspiraciones de los vascos, que cada vez con más fuerza reclaman un marco propio de decisión.

La reacción del Estado, centrada casi con exclusiva en medidas represivas que proceden ya de los ámbitos policial, legislativo y judicial, hace poco por abrir cauces de solución. Su propia acción, en especial la actuación de los Tribunales de Justicia y el dictado de normas de oportunidad, está destruyendo los pilares más elementales de un estado de derecho y una sociedad democrática, y aboca a una situación en extremo conflictiva.

Cada vez más ciudadanas y ciudadanos vascos reivindican la existencia de un conflicto político, que debe tener una solución al mismo nivel.

En el límite de las otras posiciones, se niega al Pueblo Vasco no ya su derecho a tener estructuras políticas propias y diferenciadas, sino su propia existencia como pueblo.

Ante ello, se hace necesario primero constatar con claridad cuáles son las dificultades existentes, las debilidades de las que se parte para tratar de superar esta situación.

Y de otro lado, cuáles son los elementos positivos, las fuerzas existentes, a la hora de superar esta situación de conflicto, y llegar a un nuevo marco de convivencia que permita al Pueblo Vasco una existencia en libertad.

Hay que buscar un diagnóstico coincidente que permita avanzar hacia soluciones de futuro. Desde los diferentes pensamientos y posiciones, y con respeto de todos los criterios y diferencias.

Este diagnóstico tiene como objetivo el poder presentar en un futuro cercano propuestas de superación de la actual situación, que nos afecta a todos y todas, vascos, españoles y franceses, en una Europa que contempla con preocupación una situación que busca sin descanso soluciones justas y democráticas.