Los debates de Nazio Plaza tuvieron lugar en los cines Carlos III de Iruñea, y los participantes, en torno a un centenar de personas, se distribuyeron en dos foros: uno sobre Euskal Unibertsitatea y otro sobre el auzolan. Este último contó con las aportaciones de diversos ponentes, quienes expusieron tres experiencias que se están llevando a cabo en el territorio histórico de Zuberoa. En primer lugar, Joseba Garmendia informó de la campaña «Biba Xiberua», impulsada por Udalbiltza en los años 2001 y 2002 tras una reflexión previa sobre la grave situación que vive este herrialde de Ipar Euskal Herria y que se manifiesta en una progresiva despoblación (en torno a 12.000 habitantes), el envejecimiento de la población y el cierre de empresas.
Garmendia recordó que fue en el Aberri Eguna celebrado en Maule en 2001 cuando se decidió impulsar el «desarrollo endógeno» de Zuberoa y hacerlo de forma «sostenible», creando para ello nuevas dinámicas de trabajo. El primer paso fue crear el Fondo de Desarrollo y Cohesión Vasco, que se planteó como objetivo recoger un millón de euros para impulsar proyectos en Zuberoa, aunque finalmente se cosecharon 400.000 euros.
«Nuestro objetivo era impulsar las relaciones entre los diversos territorios de Euskal Herria y ayudar a poner en marcha diversos proyectos en Zuberoa, pero Garzón requisó aquellos 400.000 euros y algunos fuimos encarcelados», recordó.
A continuación, Erik Etxart informó sobre la continuidad de aquel auzolan que quedó truncado, y en concreto sobre la creación, en el año 2006, de un pequeño grupo de trabajo para estrechar relaciones y contactos. Etxart puso dos ejemplos de los frutos que dieron aquellos trabajos: la puesta en marca de una nueva cooperativa productora de queso y la creación de una empresa joven que mantiene contactos con una gran empresa de Gipuzkoa.
También valoró de forma positiva el incremento de las relaciones comerciales entre Zuberoa y los demás herrialdes vascos, así como la elaboración de un DVD «para que los otros territorios de Euskal Herria conozcan la realidad de Zuberoa». Erik Etxart precisó que este DVD, que se encuentra a la venta, también ha servido para llevar a cabo una reflexión entre los propios zuberotarras en torno a su futuro. «Existe un plan para crear 600 puestos de trabajo de aquí al año 2010. Quizás este DVD -planteó Etxart- pueda ser una buena herramienta para que la gente de Zuberoa entre en esa reflexión».
Apoyo a jóvenes de Zuberoa
La exposición de la tercera experiencia corrió a cargo de Marie Claire Lurgorri, que informó sobre la dinámica de apoyo al caserío Kako, ubicado en la localidad de Añarbe. Esta joven zuberotarra explicó cómo los jóvenes de la zona no tenían medios para comprar este caserío y sus tierras, y cómo se creó una asociación para ayudar a los jóvenes agricultores que querían seguir trabajándolas. El dueño del caserío Kako, que vive en París, quiere vender en el mismo paquete el caserío, las tierras y los rebaños, lo que ha encarecido mucho más su adquisición. Por ello, esta asociación, que ya ha comprado una docena de caseríos para que los jóvenes puedan seguir viviendo en el medio rural, pide solidaridad para hacer frente a los gastos de la compra del caserío Kako.
Tasio Erkizia intervino a continuación para señalar que, cuando surgió la polémica sobre este baserri, un grupo de jóvenes acudieron en busca de ayuda al Foro de Debate Nacional. «Hacen falta 260.000 euros para comprar ese caserío, y en ésas estamos. Ya hemos dado los primeros pasos para recaudar esa cantidad», anunció Erkizia.
Pero el debate de ayer en Iruñea no se limitó a Zuberoa. Uno de los participantes, ex pescador y actual sindicalista de LAB, expuso también la «grave situación» que atraviesa el sector pesquero vasco, contrastando los 10.000 pescadores que había en los años 70 y «la gran riquiza que generaban en los pueblos de la costa», con los apenas 2.000 pescadores que quedan en la actualidad y la pérdida de las tres cuartas partes de la flota pesquera durante estos años.
Además del «envejecimiento» del sector, achacó esta situación a la pérdida de licencias para poder pescar. «Madrid quiere favorecer las licencias de pesca en Galicia. En Euskal Herria sólo hay 150 barcos de pesca, y además no hay anchoa y existe riesgo de desaparición de otras especies. La edad media de los arrantzales es de 50 años, y no hay jóvenes que quieran seguir. Tampoco tenemos relación con los pescadores de Ipar Euskal Herria, cuyos problemas son muy parecidos. Creemos que este sector tiene futuro en Euskal Herria, pero para eso hay que generar alicientes, como establecer salarios fijos para los pescadores y condiciones de trabajo adecuadas», propuso este ex pescador.